Empate político paraliza a la Asamblea y exige grandeza para destrabar la institucionalidad
La nueva Asamblea Legislativa Departamental de Tarija (ALDT) inició su gestión en medio de un empate político que impidió la elección de su mesa directiva, reflejando una preocupante falta de acuerdos en un momento clave para el departamento. La sesión fue declarada en cuarto intermedio hasta el domingo a las 14:00.
El bloque legislativo quedó dividido en partes iguales: 15 asambleístas por lado, entre Camino Democrático para el Cambio (CDC) y sus aliados, y la alianza Patria. La falta de consenso no solo se centró en quién debe presidir la Asamblea, sino también en el mecanismo de votación —voto secreto o a mano alzada—, lo que terminó por bloquear cualquier avance.
Sin embargo, más allá del debate reglamentario, el trasfondo es político. En un escenario donde la ciudadanía ya se expresó en las urnas, resulta razonable que quienes obtuvieron el respaldo mayoritario asuman la conducción de la Asamblea, en coherencia con la voluntad popular y la necesidad de gobernabilidad.
El tiempo apremia. Este lunes debe realizarse la posesión de la gobernadora electa, María René Soruco, lo que exige una Asamblea plenamente constituida. La falta de definición no solo retrasa el inicio institucional, sino que envía una señal de desconexión con las prioridades de la población.
Tarija atraviesa un momento que demanda responsabilidad y altura política. La ciudadanía no espera disputas estériles ni bloqueos, sino soluciones concretas y trabajo coordinado. La Asamblea tiene por delante una agenda compleja, con temas sensibles y urgentes que requieren decisiones inmediatas.
El empate obliga al diálogo, pero también a la madurez política. Es momento de dejar de lado las pugnas y actuar con visión de departamento. Tarija no quiere más confrontación: exige resultados.