UMSA resguarda fragmento de la Luna traído por Misión Apolo 17 y destaca aporte de Bolivia
La Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) recordó que resguarda un fragmento de suelo lunar traído por astronautas de la Misión Apolo 17 en 1972, un elemento que simboliza el aporte científico de Bolivia a la exploración espacial.
Tras el reciente interés global por el regreso a la Luna con programas como Programa Artemis, la institución paceña destacó que este material forma parte de su patrimonio científico desde 1973, cuando fue entregado al país por la NASA.
De acuerdo con la universidad, durante la histórica misión, se llevaron banderas de distintos países hasta la Luna. A su retorno, cada nación recibió su insignia junto a un pequeño fragmento del satélite natural como símbolo del logro.
En Bolivia, el material fue recibido por el entonces presidente Hugo Banzer, quien dispuso su resguardo en la UMSA. Actualmente, el fragmento se conserva encapsulado en acrílico, lo que permite apreciarlo visualmente con mayor tamaño.
“A cada país le dan su bandera que llegó a la Luna, más un pedacito de la Luna. Es muy pequeñito, pero el que tenemos se ve grande por el encapsulado”, explicó Rubbert Muñoz, técnico del Observatorio Astronómico y Planetario Max Schreier.
Por su parte, el director del observatorio, Mirko Raljevic, destacó el valor simbólico del objeto. Señaló que la Luna representa un espacio compartido por toda la humanidad y un símbolo de paz y cooperación científica.
El aporte de Bolivia a la llegada a la Luna
Antes de que el ser humano llegara a la Luna, Bolivia ya contribuía a la investigación espacial desde el Observatorio de Chacaltaya, ubicado a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar en La Paz.
En 1967, por encargo del Servicio Geológico de Estados Unidos, se instaló un telescopio para observar zonas específicas del espacio, particularmente los llamados puntos de Lagrange, regiones donde podría concentrarse material capaz de interferir con las trayectorias de las naves.
Durante siete meses, los investigadores realizaron registros fotográficos que permitieron descartar riesgos para las misiones Apolo. Estos datos contribuyeron a garantizar la seguridad de los vuelos espaciales.
Actualmente, la UMSA continúa promoviendo la investigación astronómica y la divulgación científica mediante el Planetario Max Schreier, donde se exhiben instrumentos históricos, meteoritos y, en ocasiones especiales, el fragmento lunar.