Siete de cada 10 jóvenes en Bolivia ganan menos de Bs 2.500 y ven la migración como alternativa

La crisis económica, los bajos salarios y la falta de oportunidades laborales están llevando a miles de jóvenes bolivianos a considerar la migración como una opción para alcanzar estabilidad y mejores ingresos.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), analizados por el Centro de Estudios Populi, alrededor de siete de cada 10 jóvenes en Bolivia perciben ingresos inferiores a Bs 2.500 mensuales, cifra incluso menor al salario mínimo nacional vigente.

El informe también refleja que la desocupación juvenil continúa por encima del desempleo general. En 2024, la tasa de desocupación entre jóvenes de 15 a 24 años alcanzó el 4,27%, mientras que el desempleo general se situó en 2,73%.

En medio de este panorama, muchos jóvenes combinan estudios universitarios con trabajos temporales, empleos informales o actividades físicas exigentes para cubrir gastos básicos y continuar con su formación académica.

“Hay oportunidades, lo malo es que no pagan lo justo por lo que uno trabaja”, afirmó Jasef Terrazas, de 21 años, quien estudia Actividad Física y trabaja como entrenador personal.

Otros jóvenes, como Kerry, de 19 años, consideran que el país ofrece pocas perspectivas laborales. “La economía está mal, no hay oportunidades de trabajo para los jóvenes”, señaló. “La verdad, no le veo mucho futuro. Pienso viajar”, agregó.

La posibilidad de migrar también aparece como una alternativa concreta entre estudiantes y trabajadores jóvenes que buscan mejores condiciones económicas y profesionales fuera del país.

“Si se da la oportunidad, me voy”, expresó Kevin, de 22 años, estudiante de Redes y Telecomunicaciones.

El economista Mario Tomianovic, del Centro de Estudios Populi, explicó que los jóvenes enfrentan mayores dificultades para acceder a empleos sostenibles y bien remunerados.

“Estamos hablando de ingresos muy bajos para una población que además enfrenta condiciones laborales bastante precarias”, sostuvo.

El analista atribuyó parte del problema al alto costo de la formalidad laboral en Bolivia, situación que limita la contratación de jóvenes sin experiencia.

Asimismo, indicó que muchos optan por migrar debido a las diferencias salariales respecto a otros países. “El mismo trabajo que una persona hace en Bolivia es remunerado hasta cinco veces más en otro país”, afirmó.

Por su parte, René Salomón, director de la Fundación Trabajo Empresa, señaló que Bolivia enfrenta el desafío de fortalecer la generación de empleo y mejorar la formación laboral de las nuevas generaciones.

El especialista destacó la necesidad de desarrollar tanto capacidades técnicas como habilidades blandas, disciplina y capacidad de adaptación, aspectos cada vez más demandados por el sector empresarial.

Mientras tanto, jóvenes que buscan empleo en agencias laborales denuncian que muchas ofertas oscilan entre Bs 2.000 y Bs 2.500 mensuales, montos que consideran insuficientes para cubrir sus necesidades básicas.

“No alcanza”, afirmó Vicky, de 20 años, quien lleva semanas buscando trabajo.

 

El escenario económico y laboral mantiene la preocupación entre la juventud boliviana, en un contexto marcado por precariedad laboral, informalidad y una creciente intención de migrar en busca de mejores oportunidades.