Qué ha pasado con Susan Dell tras su visita a la Casa Blanca y por qué su marido, el multimillonario Michael Dell, ha salido en su defensa
Cuando era pequeña, Susan Lieberman (62) asumió junto a sus dos hermanos varones los leitmotivs de su progenitor: jugar duro, pensar en positivo, abrazar la vida y ser el mejor. Gracias a ello se ha mantenido como una mujer autosuficiente a pesar de estar casada con Michael Dell (61), presidente y director ejecutivo de Dell Technologies y considerado por la revista Forbes como el cuarto hombre más rico del mundo con algo más de 277.000 millones de dólares.
Empresaria, diseñadora de moda, filántropa y adicta al deporte, Susan es tan decidida y pragmática que en la mayoría de las ocasiones consigue lo que se ha propuesto. Sobre todo, ayudar a los más más desprotegidos, como es la infancia en Estados Unidos.
Por ello, junto a su esposo, en diciembre de 2025 se comprometieron a repartir alrededor de 6.250 millones de dólares a cada uno de los 25 millones de niños menores de 18 años del país. Es decir, ingresar 250 dólares a cada niño y niña a través de las famosas 'cuentas Trump' de inversión y jubilación.
Durante la visita del matrimonio Dell al Despacho Oval de la Casa Blanca el pasado 7 de octubre, el presidente Trump escuchó (medio adormilado) el discurso de Michael en el que dijo: "Me complace informarles que hoy, hasta esta mañana, hemos financiado 10 millones de esas cuentas", dijo Michael y "para finales de esta semana, habremos financiado 25 millones de esas cuentas".
Tras ello, Trump le comentó a Susan si quería añadir algo: "Durante el último mes, a medida que nuestra contribución llegaba a millones de cuentas de niños, Michael y yo hemos recibido cartas preciosas de muchísimos padres, niños y abuelos que nos han conmovido profundamente". Y prosiguió: "Los niños nos han dicho que quieren ser emprendedores, enfermeros, médicos, ingenieros. Quieren crear sus propias empresas algún día".
Los numerosos gestos y expresiones de su cara captaron la atención de infinidad de internautas que, lejos de poner énfasis en su gesto de buena voluntad, se dedicaron a faltarle el respeto con burlas y críticas centradas en su apariencia física, expresiones faciales y lenguaje corporal.
A través de X y TikTok se han vertido en los días posteriores a su visita al Despacho Oval comentarios malintencionados, mofándose de su rostro , postura , delgadez y especulando sobre supuestas cirugías estéticas o procedimientos médicos. Se hizo referencia a lo que se conoce popularmente como el rostro de Mar-a-Lago, el famoso club donde Trump recibe a la alta sociedad donde las mujeres lucen un aspecto artificial y exagerado de las mejillas, los labios, las sonrisas de oreja a oreja y los ojos tremendamente abiertos.
Los comentarios más comunes eran del tipo "la pregunta es, ¿dónde está la mujer auténtica?", "su pecho ni siquiera sube y baja para respirar" o "tiene que ser un cyborg experimental" . Otros fueron más creativos: "La verdadera Susan está escondida en un búnker subterráneo. Todos los millonarios y multimillonarios viven bajo tierra en búnkeres...", "parece sacada directamente de la película La muerte le sienta bien ", comentó un usuario en alusión al filme sobre mujeres que buscan la eterna juventud.
Ahora y días después de esta oleada de insultos, su esposo no ha dudado en defender a su mujer. Aunque no respondió directamente a los comentarios en línea, optó por resaltar las reacciones positivas de los usuarios ante su donación. El perfil oficial del empresario tecnológico compartía varios mensajes de cartas de agradecimiento, muchas de ellas escritas a mano por niños.
"Querida familia Dell, gracias por el dinero en mi cuenta Trump. Estoy muy contento de estar ahorrando para mi futuro", confesó uno; "Es una verdadera locura lo malvadas y engreídas que son algunas personas", escribió un usuario en X al comentar que sus dos hijos habían recibido 250 dólares cada uno; "Mi nieto recibió 250 dólares en su cuenta Trump gracias a Susan Dell. Por favor, dejen en paz a esa mujer" , comentó otro.
Uno de los defensores más conocidos ha sido Eric Trump, el tercer y último hijo que el presidente tuvo con su primera esposa, la fallecida Ivana Trump: "La gente es horrible. Susan y Michael Dell acaban de depositar 6.250 millones de dólares en las cuentas Trump para 25 millones de niños para que tengan algo esperándolos cuando crezcan; una de las mayores donaciones privadas en la historia de Estados Unidos, si no la mayor (...) Estoy harto de estas tonterías. Muy pocas personas han hecho más por la filantropía. Es repugnante y tiene que parar. Susan, en nombre de la inmensa mayoría de la gente de esta nación: ¡Gracias! ¡Eres increíble!".
Susan creció en el seno de una familia de clase media-alta en una casa de cinco dormitorios en un barrio residencial a las afueras de Dallas donde su progenitor era un reconocido oncólogo. Desde siempre, a Susan le ha gustado la belleza y nunca salía de casa sin estar impecable. Era impecable en su apariencia, incluso cuando practicaba deporte los fines de semana junto a su familia. Aquellas actividades crearon un fuerte espíritu de competición en ella hasta convertirse en una atleta de alto rendimiento que compitió en 2003 el Campeonato de Ironman en Kona (Hawái).
En el instituto fue elegida como "belleza de segundo año" y por sugerencia de unas amigas de su madre empezó a ejercer como modelo en catálogos de grandes almacenes. Tenía mucho éxito con los chicos, tal y como recordó su hermano Randy para el medio Texas Monthly. "Susan siempre salía con los deportistas estrella: el quarterback, el lanzador del equipo de béisbol. No se tomaba las cosas en serio con ellos, pero ellos sí se lo tomaban en serio".
Tras trasladarse a Austin para trabajar en el sector inmobiliario en Trammell Crow, uno de sus clientes le comentó que haría buena pareja con un joven con gafas que prometía ser un genio con los ordenadores. En 1988, Susan tenía 22 años, estaba a punto de licenciarse en Comercialización y Diseño de Moda en la Universidad de Arizona, y conoció en una cita a ciegas a Michael Dell. Este había comenzado su carrera vendiendo ordenadores PC desde la habitación de su residencia universitaria. Ese mismo año, su empresa cotizó en Bolsa, donde sus acciones alcanzaron los 100 millones de dólares.
"La mayoría de los hombres con los que salía hablaban mucho de sí mismos e intentaban impresionarme", recordó Susan en aquella época y, refiriéndose a su esposo, afirmó que "era el tipo más amable que jamás había conocido". Su noviazgo fue breve y se casaron en 1989.
Tienen cuatro hijos, Kira, Juliette, Alexa y Zach, con los que han compartido los mejores momentos de sus vidas en El Castillo, la inexpugnable mansión que los Dell construyeron a medida en lo alto de una colina en Austin (Texas) rodeada de elevados muros perimetrales y una estricta seguridad. La casa de 3.000 metros cuadrados cuenta con ocho dormitorios, 13 baños y varias piscinas.
Como Susan deseaba ser una mujer independiente, gracias a su conocimiento adquirido en la universidad decidió fundar su propia marca de ropa de lujo llamada Phi, inspirada en el estilo de las damas de la alta sociedad texana. Laura Bush fue una de sus principales clientas cuando le encargó varios diseños para ella y sus hijas en la primera toma de posesión como presidente de su esposo George Bush.
Tras dejar el negocio se ha dedicado en cuerpo y alma a la filantropía a nivel mundial a través de la Fundación Michael & Susan Dell.
Lo peor de todo es que la chica no era fea, que necesidad de hacerse eso y encima pagar por ello
Fuente: El Mundo