Estudio científico revela que los chimpancés tienen círculos de amigos similares a los de los humanos

Una investigación internacional liderada por especialistas en primatología reveló que los chimpancés y bonobos organizan sus relaciones sociales de una manera sorprendentemente similar a la de los seres humanos, manteniendo círculos de amistades cercanas y redes secundarias de conocidos.

El estudio, encabezado por la investigadora Catherine Hobaiter, de la Universidad de St Andrews, analizó durante varios años el comportamiento de diferentes comunidades de grandes simios para comprender cómo construyen y mantienen sus vínculos sociales.

Los resultados demostraron que estos animales no se relacionan únicamente por interés o jerarquía, como se pensaba anteriormente, sino que desarrollan amistades profundas y duraderas comparables a las que existen entre las personas.

Los investigadores observaron sesiones de acicalamiento mutuo, cooperación y asistencia recíproca para elaborar un mapa detallado de las conexiones sociales dentro de los grupos estudiados.

Según el estudio, los chimpancés y bonobos mantienen un círculo íntimo de amistades compuesto por pocos individuos con quienes interactúan de manera frecuente y estable a lo largo del tiempo.

Estas relaciones cercanas conviven con una segunda red de contactos más amplios y menos frecuentes, una estructura social muy parecida a la que psicólogos y antropólogos han identificado en las sociedades humanas.

Los científicos consideran que esta similitud podría tener su origen en un ancestro común compartido por humanos y grandes simios hace millones de años.

La investigación también encontró que los chimpancés organizan sus relaciones en niveles o círculos concéntricos. En el núcleo más cercano suelen mantener entre dos y tres aliados principales, con quienes comparten actividades fundamentales como la defensa territorial, la cooperación y el cuidado mutuo.

Un segundo círculo incluye aproximadamente diez individuos con los que mantienen relaciones habituales y colaboran en la búsqueda de alimentos, aunque sin alcanzar el mismo nivel de cercanía que los integrantes del grupo principal.

En la periferia de la red social aparecen otros miembros de la comunidad con quienes las interacciones son esporádicas, pero que igualmente contribuyen a mantener la estabilidad del grupo.

Uno de los aspectos más destacados del estudio es el papel del grooming o acicalamiento mutuo, una conducta considerada fundamental para fortalecer los lazos sociales entre los primates.

Los investigadores explican que esta actividad funciona como una especie de moneda social que ayuda a reducir los niveles de estrés, fortalece la confianza y consolida relaciones duraderas entre los individuos.

Los datos recopilados muestran que los chimpancés eligen de forma constante a los mismos compañeros para estas interacciones, manteniendo vínculos estables incluso después de conflictos o enfrentamientos ocasionales.

La investigación concluye que la existencia de estas complejas redes sociales demuestra que los grandes simios poseen mecanismos emocionales y cognitivos avanzados para gestionar relaciones duraderas, una característica que comparte importantes similitudes con la organización social humana.

 

Además, la coincidencia en el número de relaciones que conforman cada nivel de amistad refuerza la hipótesis de que las limitaciones cognitivas para gestionar vínculos sociales son un rasgo evolutivo compartido entre humanos y otros primates.