Contrabando de GLP agrava la escasez: en países vecinos la garrafa cuesta hasta Bs 200

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El contrabando de GLP en Bolivia se ha convertido en uno de los principales factores que agravan la escasez del producto, debido a la enorme diferencia de precios con países vecinos, donde la garrafa puede costar hasta Bs 200, frente a los Bs 22,50 que se paga en el mercado interno.

Contrabando de GLP agrava la escasez y presiona el abastecimiento en Bolivia

La escasez de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en Bolivia está directamente relacionada con el contrabando hacia países vecinos, advirtió el experto en hidrocarburos Raúl Velásquez, quien alertó que la caída sostenida de la producción de gas natural y la vigencia del subsidio están profundizando la crisis de abastecimiento interno.

Diferencia de precios incentiva el contrabando de garrafas

Velásquez explicó que la garrafa de GLP de 10 kilos se comercializa en Bolivia a Bs 22,50 gracias a la subvención estatal, mientras que en países fronterizos como Perú el precio oscila entre Bs 100 y Bs 150, y en otros mercados regionales puede llegar hasta Bs 200.

“El precio es el principal incentivo para el contrabando”

“El principal incentivo para el contrabando es el precio. Esa brecha hace muy atractivo sacar el GLP del país”, sostuvo el analista, al remarcar que el subsidio termina beneficiando a redes ilegales y no al consumidor final.

Contrabandistas migran del diésel al GLP

Según el especialista, tras la eliminación de la subvención al diésel mediante el Decreto 5516, muchos contrabandistas cambiaron de rubro y se volcaron al contrabando de GLP, que aún mantiene el subsidio estatal.

Cambio de mercado tras la eliminación del subsidio al diésel

“Los que traficaban diésel ahora se han refugiado en el contrabando de GLP”, afirmó Velásquez, al advertir que esta migración ha intensificado la escasez del producto en varias regiones del país.

Caída de la producción de gas agrava el problema estructural

A este escenario se suma la caída de la producción de gas natural en un 52% en los últimos 10 años, un factor estructural que impacta directamente en la disponibilidad de GLP.

Recuperar la producción tomará hasta ocho años

“Cuando cae la producción de gas natural, también cae la producción de GLP. Este es un problema que arrastramos desde hace una década”, explicó el analista, quien estimó que revertir esta tendencia tomará entre cinco y ocho años.

Proponen retiro gradual del subsidio y focalización

Frente a la crisis, Velásquez planteó la necesidad de repensar la política de subvenciones, proponiendo un retiro gradual del subsidio al GLP con incrementos de hasta 10% anual, acompañado de una focalización hacia los sectores más vulnerables.

Subsidio mal utilizado y necesidad de control

“Muchas veces el GLP subsidiado se ha usado incluso para calentar piscinas. El beneficio no siempre llega a quienes más lo necesitan”, sostuvo, subrayando la importancia de combinar el control fronterizo con una redistribución eficiente de la ayuda estatal.

Riesgo de importaciones y presión sobre las finanzas públicas

El especialista alertó que, si no se revierte la caída productiva, Bolivia podría verse obligada a importar GLP desde mediados de este año o en 2026, y gas natural a partir de 2028.

Importar GLP profundizaría el déficit fiscal

Importar GLP a precios internacionales y venderlo a Bs 22,50 implicaría repetir el esquema deficitario que se tuvo con la gasolina y el diésel. “Esa diferencia tendría que cubrirla el Estado, algo muy difícil con la situación actual de las finanzas públicas”, advirtió.

Llamado a una nueva política hidrocarburífera

Finalmente, Velásquez insistió en la necesidad de una nueva política hidrocarburífera y energética de largo plazo, que incentive la exploración y atraiga inversión privada.

Bolivia necesita nuevos megacampos

“Bolivia necesita encontrar al menos tres megacampos y eso requiere cambios normativos. Sin una nueva ley de hidrocarburos será muy difícil revertir la caída de la producción”, concluyó.