Terremotos
Armenia, la ciudad de Colombia que se reconstruyó tras el terremoto de 1999 y ahora no registró muertos
Armenia, capital del departamento colombiano de Quindío, fue una de las ciudades más afectadas por el terremoto de 1999, un desastre que dejó 971 personas fallecidas en Colombia. Veintisiete años después, la ciudad volvió a sentir un fuerte movimiento sísmico, pero esta vez no registró víctimas fatales por colapso de edificaciones.
El contraste quedó marcado por la experiencia de Vanessa Porras, quien tenía cinco años cuando el terremoto del 25 de enero de 1999 destruyó su casa y dejó a su hermana menor, Angie, atrapada bajo los escombros. La niña sobrevivió después de que una réplica moviera los restos de la vivienda y permitiera a los vecinos escuchar sus gritos.
Durante el terremoto del 10 de agosto de 2026, la familia de Vanessa volvió a vivir momentos de angustia, pero su vivienda no sufrió daños que pusieran en riesgo sus vidas.
Una diferencia clave entre los dos terremotos
El terremoto de 2026 tuvo una magnitud de 7,4, superior al 6,1 registrado en 1999. Sin embargo, la magnitud no determina por sí sola el nivel de destrucción de un sismo.
El geólogo Flover Rodríguez explicó que la intensidad depende de factores como la distancia al epicentro, las características del suelo y la calidad de las construcciones.
En 1999, el epicentro estuvo aproximadamente a 10 kilómetros de Armenia y el terremoto tuvo una profundidad cercana a los 21 kilómetros. En cambio, el sismo de 2026 tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, a unos 70 kilómetros de Armenia, y se originó a una profundidad de aproximadamente 107 kilómetros.
Los terremotos superficiales tienden a generar efectos más destructivos en las zonas cercanas al epicentro, mientras que los sismos más profundos pueden propagar sus ondas hacia áreas más alejadas.
El contraste con Pereira
La diferencia también se observó entre Armenia y Pereira. Mientras Armenia no registró víctimas fatales por el colapso de edificaciones, Pereira fue una de las ciudades más golpeadas por el terremoto de magnitud 7,4.
Según las primeras evaluaciones municipales citadas en el artículo, alrededor del 90% de las edificaciones de Armenia fue declarado habitable, pese a los daños registrados en fachadas, ventanas y muros internos.
En Pereira, en cambio, varias edificaciones antiguas resultaron vulnerables. Algunas habían sufrido daños estructurales en terremotos anteriores, incluidos los de 1995 y 1999, y podrían haber llegado al nuevo sismo con una menor capacidad de resistencia.
Los especialistas también consideran necesario estudiar el tipo de suelo en las zonas donde colapsaron edificaciones, debido a que determinados depósitos geológicos blandos pueden amplificar las ondas sísmicas.
Una ciudad reconstruida después de 1999
Una de las principales diferencias entre la Armenia de 1999 y la actual está en su reconstrucción. Después del terremoto, gran parte de la ciudad fue levantada nuevamente bajo estándares de construcción más exigentes.
El ingeniero civil Federico Alejandro Núñez explicó que después de la tragedia se identificaron numerosas viviendas construidas informalmente que no cumplían los requisitos mínimos de seguridad, además de edificaciones antiguas que tampoco resistieron el sismo.
En 2010 Colombia creó el Reglamento Colombiano de Construcción Sismorresistente NSR-10, cuyo objetivo principal es salvaguardar la vida de las personas frente a los terremotos.
“El objetivo no es que no le pase nada a tu casa, sino salvar a las personas”, explicó Núñez.
Para el especialista, Armenia representa un ejemplo de reconstrucción y preparación frente a la amenaza sísmica.
Evaluación de más de mil edificaciones
Tras el terremoto de 2026, equipos de ingenieros y arquitectos recorrieron Armenia para determinar el nivel de afectación de las construcciones. Claudia Arenas, ingeniera civil del municipio, participó en las evaluaciones preliminares.
En los primeros días se revisaron más de 1.000 edificaciones y se esperaba la llegada de profesionales voluntarios para ampliar el trabajo.
Los especialistas utilizan una aplicación que permite clasificar las viviendas mediante un sistema de semáforo: habitable, habitable con restricciones e inhabitable.
Un colegio que mostró el valor de la preparación
Uno de los ejemplos destacados fue el Colegio Rufino José Cuervo, donde 1.600 estudiantes de primaria y secundaria se encontraban en clases cuando comenzó el terremoto a las 7:34 de la mañana.
Según Claudia Arenas, los estudiantes habían realizado un simulacro pocos días antes y durante el sismo aplicaron correctamente los procedimientos de evacuación. Ningún estudiante resultó lesionado.
La experiencia es considerada una muestra de los avances alcanzados durante los últimos 27 años en materia de construcción, prevención y educación frente a los terremotos.
La reconstrucción de Armenia demuestra que la preparación sísmica no depende únicamente de la magnitud de un terremoto. La calidad de las edificaciones, el cumplimiento de las normas, la evaluación de las estructuras y la capacidad de evacuar a tiempo pueden marcar una diferencia decisiva para proteger vidas.